Los Monasterios

Torre exentaEsta mañana hemos recorrido Santo Domingo de la Calzada, sus calles repletas de peregrinos caminantes y bicicleteros, parece que puede ser un buen plan para unas futuras vacaciones, al menos es un sueño para Pablo hacer el camino de Santiago en bici, tendré que pensármelo.

Patatas a la riojanaAntes de ir a San Millán de la Cogolla, nos tropezamos con un sugerente cartel que anunciaba menú a 8.50€, asi que nos desviamos, y llegamos a un pueblecito llamado Ciriñuela. Donde degustamos de primer plato patatas a la riojana; de segundo plato pechugas de pollo y/o pinchos morunos con patatas fritas; de postre manzanas asadas con caramelo; pan y vino tinto de la casa. Delicioso, con una atención muy buena y en un ambiente muy rural.

Con el buche lleno nos fuimos a visitar los Monasterios de Yuso y Suso, espectaculares monumentos que hacen que viajes a tiempos pasados. Elegimos bien la hora, alrededor de las cuatro de la tarde, para cuando terminamos la visita comenzaba a llenarse de turistas y nos gustó más disfrutar de estos lugares con poca gente.

San Millán de Yuso

A la tarde nos dirigimos a San Asensio a visitar bodegas, pero esto requiere un post a parte.

Paniqueso en Quel

Esta mañana estuvimos en Quel, en su fiesta más conocida, disfrutando del ritual del Paniqueso, una tradición que consiste en tirar, desde la ermita del Santo Cristo de Quel, barras de pan y trozos de queso. Los queleños y las queleñas, y cualquier otro forastero que se precie, se arremolinan bajo el balcón de la ermita esperando que caigan en sus manos alguna de las viandas, y si no caen, la lucha es encarnizada. Para colmo, cuando llegamos por la tarde al hotel y pusimos la tele, vimos que en un programa de la primera cadena, estaban retransmitiendo justo lo que habíamos vivido por la mañana, y – de refilón – Pablo salió saltando, intentando coger un pan.


Lanzamiento del pan y el queso en Quel

Después nos fuimos a comer a Calahorra y a recorrer alguna de sus calles principales. No nos encandiló, así que – con las mismas – nos pusimos rumbo a Logroño.

En Logroño callejeamos por el casco antiguo, nos tomamos un vinín en la Travesía del Laurel, seguimos callejeando, nos tomamos una clara en una terraza de la Plaza del Mercado, cerca de la Catedral de Santa María de la Redonda, y seguimos recorriendo las calles, que tenían nombre chulísimos: Calle de las Paradojas, de los Cien Mensajes… y haciendo muchas fotos de los monumentos más importantes de la ciudad.

Hoy fue un día muy completo, mucho calor, mucho sol y un montón de cosas nuevas.

Callejeando por Miranda de Ebro

Parte de nuestras vacaciones veraniegas de este año vamos a pasarlas en Miranda de Ebro, punto desde el que visitaremos La Rioja y, quién sabe, quizás nos acerquemos a Álava, pero eso ya se verá. Lo bueno de no haber planificado el viaje con tiempo es que las decisiones se van tomando sobre la marcha.

Alojados en el Hotel and Go Miranda hemos comenzado muy bien. Fue una grata sorpresa encontrarnos con este alojamiento: amplia habitación, muy bien equipada, espacioso baño y wifi, ¡menudo adelanto!

Llegamos a las cinco de la tarde, tras cuatro horas de viaje sin parar. Se nos hizo corto a pesar del calor y de la monotonía de la carretera. De todos modos, ya lo comentamos mientras veníamos, por lo menos una vez al año presta ver otro paisaje diferente, sin tantas curvas, otros colores, y esas interminables pistas. En el momento en que metes quinta, sólo hay que pisar el acelerador y tirar millas.

Ebro

Una vez aquí decidimos pasar la tarde tranquilamente, esperar a que pasara la tormenta que nos recibió y que agradecimos, porque consiguió crear una temperatura muy agradable, y a continuación, nos fuimos a callejear por Miranda.

Dejamos el coche en un parking público cerca de la Hospedería El Convento, cruzamos el puente sobre el río Ebro y a disfrutar. Nos gustó el ambiente de los bares y ya fichamos unos cuantos garitos para tomarnos un vinito rico de la zona. Para ilustrar este día, lo mejor, unas fotos y mi Twitter.