Vacaciones en Roma, día 7

ХудожникподаръциMercado de Posta PorteseÚltimo día en Roma, y domingo, así que nos vamos a conocer el Mercado de Porta Portese, el más famoso de Roma, es inmenso, con más de 4.000 puestos, donde puedes encontrar todo lo que te puedas imaginar: libros, maletas, bolsos, calzado, ropa, juguetes, lámparas, antigüedades, arregladores de bicicletas, cascos y complementos para la moto… Así que si estás en domingo por la mañana en Roma, reserva sitio en la maleta y regalos porque es el lugar idóneo para encontrar lo que quieras.

Mercado de Porta PorteseSobre las dos de la tarde empezó el cielo a encapotarse y a caer unas gotas muy gordas, así que los vendedores de paraguas hicieron el día, pero también hizo que muchos puestos empezasen a recoger y la gente a marchar. Por eso, nos fuimos a comer una pizza y a cambiarnos de ropa, porque nos quedamos pingando.

Después, nos fuimos (antes de las 18.00h. porque cierran) a San Pietro in Vincoli, para ver el Moisés de Miguel Ángel, acompañados de un podcast explicativo que nos permitió disfrutar más, si cabe, de la enorme escultura en mármol, tan perfecta y delicada. Eso sí, para verla iluminada debes echar en una maquinita (tipo parquímetro) 50 céntimos al minuto, que rompe un poquito la magia, cuando se apaga el foco es como si te despertaras de un sueño que te devuelve a la realidad.

Fachada en Via Arenula

A estas horas de la tarde-noche es una delicia pasear por las calles de Roma, para terminar cenando en La Montecarlo: Pablo, unos linguine al pesto y yo, unos espaguetis a la boloñesa, acompañando de una birra nastro azzurro, y de postre tiramisú.

La despedida, como no pudo ser de otra manera, fue tomándonos un café espresso y un capuchino del El Pubic, en el Trastevere.

Ponte Cestio

Roma, la ciudad eterna, nos ha cautivado: es frenética, caótica, apabullante, majestuosa y a la vez es dulce, delicada, confortable y acogedora. Mires a dónde mires, te encuentras con un rincón especial: los adoquines de las calzadas, la historia, su extenso legado de monumentos, las plazas, sus gentes, sus barrios, sus puentes, los patios de algunos edificios…

Vacaciones en Roma, día 6

Desde Santa Maria in Aracoeli

Hoy ha amanecido despejado y con un solín otoñal muy prestoso, así que aprovechamos para disfrutar una vez más del mercado diario de Campo de’ Fiori y conocer a Mauro, experto en especias y cocina italiana, así que compramos varios condimentos en su enorme puesto. También, algunos libros (para un encargo de Pablo) en la librería La Feltrinelli, de la Via Vittorio Emanuele II.

Luego, dirigimos nuestros pasos hacia Santa María in Cosmedin para ver La “Bocca della Verità.” Desde aquí, y subiendo por la Via Petroselli, llegamos a San Pietro in Vincoli, con la intención de ver el Moisés de Miguel Ángel, pero ya eran las 12.00, hora a la que cierran (y no abren hasta las 15.00h), así que decidimos volver en otro momento y, en su lugar, visitar Santa María Maggiore.

Caffè TrinitàSeguimos caminando hacia San Carlo Quattro Fontane y pasamos por la Via Veneto hasta la Via Sistina, donde nos paramos a tomar un cappuccino y un cafe espresso en La Trinitá, parada obligatoria para disfrutar del sabor excelente del café. Ahora bien, también hay que tener paciencia con la señora que cobra (detrás de mí en la foto), igualita a Georgette, la vendedora de tabaco hipocondríaca de Amélie, todo un personaje que se medio mosqueó cuando le dimos un billete para cobrar porque no teníamos monedas (sablazo bueno el café) y nos hicimos un pequeño lío con el cambio, y encima la confusión fue de ella que me daba de más.

Al salir, nos acercamos a un grupo de gente que se arremolinaba a la entrada de un hotel, viendo a unas personas que bajaban de un coche y se saludaban, algunos curiosos les hacían fotos y como dice el dicho, ¿Dónde va Vicente…? pues allá fuimos a ver qué se cocía. No teníamos ni idea, pero Pablo se puso a hacerles fotos también. No éramos los únicos: otros que teníamos al lado nos preguntaron si era alguien famoso, a lo que contestamos: “No tenemos ni idea”; nos entró un ataque de risa (tanto a ellos como a nosotros). Total, que de ahí, bajamos la escalinata de la Piazza di Spagna y fuimos hasta la Piazza del Popolo, desde donde parten tres calles con mucho ambiente. La del centro, que pasa entre las dos Iglesias Gemelas, es la Via del Corso, una de las calles más largas y comerciales de Roma.

Chiese Gemelle

Governo VecchioYa empezaba a hacerse de noche, así que nos acercamos hasta la Piazza Navona para ver el ambiente navideño (y de aquí no puedo contar mucho porque regaleamos, pero es sorpresa) y recorrer la Via del Governo Vecchio, donde descubrimos tres tiendas de ropa vintage (de 2ª mano, por lo menos) con cosas muy chulas, pero en la maleta ya no nos queda sitio para más, habrá que volver en otra ocasión.

De aquí nos fuimos al Trastevere a tomarnos unos trozos de pizza riquísimos. Y para terminar el día, estuvimos en la Piazza della Rotonda escuchando a unos chicos tocando música de Mark Knopfler, (Loli, una razón más para convencer a Javi y hacer este viaje a Roma, nos acordamos mucho de él).

Vacaciones en Roma, día 5

Hoy el despertador sonó primero, queríamos estar pronto en El Vaticano para no tener que soportar demasiada cola.

Plaza de San Pedro

Primero nos dirigimos a la Basílica de San Pedro, no hay que pagar entrada. Es impresionante, y eso que algunas de las zonas estaban en obras y en otras con acceso restringido, así que no nos pudimos acercar, por ejemplo, a La Piedad de Miguel Ángel, que talló cuando tenía 23 años y es la única escultura que firmó, ya que en su momento algunos dudaron de que la obra fuese suya, debido a su juventud. Y tampoco al altar papal donde se encuentra el Baldaquino de San Pedro, de Bernini.

Una de las piezas que más me gustó fue el Monumento en Memoria de Alejandro VII, la tumba está dentro de un nicho y el Papa aparece en posición orante. Lo acompañan cuatro virtudes y un agitado manto, entre el que aparece un esqueleto, símbolo de la muerte, con un reloj de arena.

Después, y tras ver el cambio de la Guardia Suiza Pontificia, nos fuimos a visitar los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina. Aquí ya tuvimos que esperar unas cuantas colas más que considerables: la 1ª en la calle, la 2ª dentro en el detector de metales y la 3ª para pagar la entrada. Por la calle, hay varios guías que se ofrecen para colarte y ponerte el primero de la cola (por el módico precio de 10 euros), también te dan la opción de pasarte el primero y hacer con ellos el tour completo (aproximadamente dos horas de duración) que incluye: los museos, la capilla y la basílica, por 45 eureles por persona (cuando la entrada cuesta 15 euros). Merece la pena esperar, primero porque en San Pedro no hace falta pagar (aunque te ahorrarás la cola) y segundo porque si llevas una buena guía de bolsillo puedes hacer el recorrido a tu ritmo. También puedes escoger la opción de entrar gratis si estás por la zona el último domingo de cada mes.

FrescoUna vez dentro, tienes que priorizar, porque de lo contrario es imposible acapararlo todo. En nuestro caso, escogimos empezar por el Vestíbulo de las 4 Puertas y ver el Cortile della Pigna, un patio con una gran piña de bronce, de ahí nos dirigimos al Museo de la Cruz, donde se encuentran dos enormes sarcófagos de pórfido, el de la izquierda viene de Santa Constanza y el de la derecha se utilizó para enterrar a Santa Helena, madre de Constantino.

La matanza de los inocentes. TapizDespués, subimos al 2º piso para recorrer un largo pasillo dividido en 3 secciones: la Galleria dei Candelabri, la Galleria degli Arazzi (tapices) y la Galleria delle Carte Geografiche con mapas pintados al fresco que representan las posesiones de la iglesia en 1580. De aquí pasamos a la Sala della Immacolata, que lleva a la Stanze di Raffaello, formadas por 4 salas, encargadas por Julio II en 1508, que son: la Stanza della Segnatura, la Stanza di Eliodoro, la Stanza dell´Incedio y la Sala di Constantino. En la Stanza della Segnatura se encuentran dos de las pinturas más conocidas de Rafael: la Discusión sobre el Sacramento, que rinde homenaje a la Fe y la Escuela de Atenas, que rinde homenaje a la Filosofía, pintadas entre 1508 y 1511.

S. Grata che raccoglie le spoglie di S. AlessandroEn cada una de las salas hay auténticas obras de arte, historias pintadas al fresco enormes, con el mayor lujo de detalles posible, con una manera de jugar con la luz y las emociones increíbles. Mientras se recorren es muy importante poder disponer de un banco para disfrutar de cada una de ellas y fijarse en los detalles de las pinturas del techo y de las paredes, pero también para mirar al suelo y alucinar con los mosaicos, es apabullante.

A continuación, seguimos por la Cappella di Niccolo V, pintada al fresco por Fra Angélico, y visitamos los Aposentos Borgia. Y, finalmente, llegamos a la Capilla Sixtina (donde no se pueden hacer fotos y hay que estar en silencio, pero por si se te olvidan estas dos reglas, hay dos jóvenes mozalbetes que se encargan de dar fuertes palmadas y voces recordándolas, menuda paradoja).

Cuando llegas a este punto del recorrido ya tienes el cuello hecho una piltrafa, pero hay que hacer un esfuerzo más y deleitarse con los frescos de las paredes y del techo. Merece la pena fijarse en todos los detalles del Juicio Final y también en las diferentes partes en las que se divide la bóveda.

Hoy fue un día agotador en todos los sentidos: caminar mucho a diferentes ritmos (que es lo mejor para la espalda y las piernas), ver tantas obras de arte y disfrutar de este tipo de maravillas. Exhaustos nos fuimos al hotel a descansar un rato, para terminar el día cenando en el Trastevere y perdiéndonos en sus laberínticas calles.

Fiat 500

Vacaciones en Roma, día 4

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Para hoy tenemos planificada la visita al Coliseo, El Palatino y El Foro Romano. Con un ticket de 12 euros (por persona) te permite acceder a los tres sitios, y se puede usar durante dos días consecutivos. Es necesario madrugar para no tener que guardar demasiada cola, y preferiblemente ir un día por semana.

DSCF0710Resulta increíble estar pisando las calzadas romanas, las gradas del Coliseo o los jardines de los palacios de los emperadores y pensar en la vida que estas personas hacían en su época: las luchas de gladiadores, los mercados, etc.

DSCF0678Como curiosidad de El Coliseo decir que, con capacidad para 50.000 espectadores, las obras se iniciaron hacia el año 20, el primer año del reinado del emperador Vespasiano y terminaron en el de Tito, en el año 80, cuando fue oficialmente inaugurado en una ceremonia que incluyó diez días de juegos.

DSCF0727El Monte Palatino, también conocido como la cuna de Roma, según cuenta la leyenda, era donde se encontraba la cueva de la loba, Luperca, el animal que amamantó a los gemelos fundadores de Roma, Rómulo y Remo.

DSCF0746El Foro Romano constituía el centro de la vida política, económica, judicial y comercial de la antigua Roma, y era donde se llevaban a cabo las operaciones comerciales, los negocios, la administración de justicia, actos religiosos y otras acciones comunes en la vida de los romanos.

Este recorrido por la antigua Roma es largo y cansado, así que se recomienda zapato cómodo y un tentempié, para poder disfrutar sentado en uno de los bancos de los enormes jardines de los palacios de los emperadores.

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DSCF0784Nosotros, tras finalizar la caminata decidimos bajar, pasando por la Piazza dei Campidoglio, a comer a L’Arte della Pizza da Enzo & Cinzia. Como hoy es día festivo, se celebra la Immacolata Concezione, aprovechamos para darnos un paseo por la Piazza Campo di Fiori, que se encuentra muy animada con puestos de comida, ropa, gominolas y chocolates. Así que de postre nos comimos unos pequeños tartufos de chocolate.

Por la tarde seguimos callejeando contagiados del ambiente festivo y de la multitud de gente que disfrutaba del día, recorremos con más calma todas las calles que rodean Campo di Fiori y nos dirigimos hacia el Trastevere para seguir recorriendo zonas que nos faltaban.

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Para terminar el día, cenamos el buffet freddo que ofrecen en El Public a base de verduras, brochetas de pan con tomate y ajo y cuss cuss, ¡delizioso! regado con una birra piccola tostada, y con una música de fondo inmejorable.

Mañana… El Vaticano.

Vacaciones en Roma, día 3

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Bicicleta en el TrastevereYa nos movemos por las calles de Roma con mucha facilidad. Es muy cómodo y muy tranquilo. Hoy lo dedicamos a caminar, caminar, caminar y perdernos por el Trastevere durante la mañana. Es un barrio encantador, tanto por el día como por la noche.

Pasamos por el Ponte Cestio desde el Trastevere a la Isola Tiberina, y de allí por el Ponte Fabricio hasta el otro margen.

A la vuelta, esta vez por el Ponte Palatino, nos adentramos de nuevo en el Trastevere y disfrutamos del mercado de frutas y verduras sentados en la Piazza San Cosimato.

Mercato di Piazza San Cosimato

Luego, nos dirigimos hacia Porta Portesse cruzando el Tíber por el Ponte Sublicio, para llegar al Mercado de Testaccio, donde numerosos puestos de calzado, ropa, flores, comida, etc. animan las calles y la plaza.

A continuación, seguimos hacia el Circo Massimo, el Arco de Constantino y el Coliseo. Mañana será monográfico sobre esta zona.

El cansancio en las piernas empieza a notarse, así que descansamos viendo el gentío, los centuriones y los indús intentando vender pañuelos, bufandas, trípodes, recuerdos varios y una especie de goma elástica que se tira contra el suelo y se desparrama, ¿os acordáis del blandiblú?, pues muy parecido, pero una vez desparramado vuelve a recuperar su forma de bola.

Aquí, y tras observar durante un buen rato los diferentes modos de regatear, decidí preguntar a un joven el precio de la bola pegañosa. Hay que decir que previamente vi a qué cantidad estaba el jovenzuelo dispuesto a venderlo, así que pensé: ¡Pablín va a flipar con el moco este gigante, allá voy a negociar! A continuación transcribo íntegra la conversación:

Yo: ¿Cuánto vale?
Él: Tre euro.
Yo: No, un euro.
Él: (se sonríe) Due euro.
Yo: No, uno. Acabas de venderlo por un euro.
Él: Tre [bolas], tre euro.
Yo: No, sólo un niño. Una bola, un euro.
Él: (silencio. Sonrisas y contacto ocular). Ok, un euro.
Yo: Ok, muchas gracias.

Después de esta dura negociación, decidimos ir a comer y dejar para otro día temprano la visita a toda esta zona, comprando las entradas y entrando a los monumentos. Así que subimos hacia la Piazza Venezia a contemplar el Monumento a Vittorio Emanuele II, y bajamos por la Via del Plebiscito hasta el caffe degli Angeli a tomar un menú. Se trata de un local con mucho ajetreo pero de la gente de aquí, se ve que acuden a tomar el menú del día los trabajadores de la zona. Está bien para comer variado a precio económico.

Por la tarde, decidimos recorrer las calles cercanas a Campo di Fiori, donde hay tiendas muy cucas, aprovechamos para hacer algunas compras, entre ellas unas botas megachulas para mí (espero que el peso de la maleta no me de una sorpresa cuando la facture).

FendiLuego, pasando por Trevi, nos dirigimos hacia la PIazza di Spagna toda iluminada con las luces de navidad. Nos sentamos a mirar el ambiente mientras una banda de música de jóvenes amenizaba la tarde. También recorrimos algunas de las calles con las tiendas de ropa de firmas (Prada, Cartier, Dior, Louis Vuitton, Camper…).

Llegaba la hora de cenar, así que volvimos por la Via Condotti hasta la Via del Rinascimento para tomarnos unos trozos de pizza en L’Arte della Pizza da Enzo & Cinzia, muy cerca del hotel. Este local es más que recomendable, por 2,50 euros puedes comerte media pizza, y todas muy variadas. Para terminar el día, de nuevo al Public en el Trastevere, a disfrutar de la vida nocturna de la zona.

Vacaciones en Roma, día 2

Esta mañana nos hizo el favor de despertarnos un vecino del hotel que pone la tele a todo lo que da, a eso de las 7.45h. así que, para qué remolonear más: ducha y a desayunar. Otro de los puntos a favor de este hotel es el desayuno: muy completo, muy variado y en un comedor muy tranquilo, ¡excelente! Ya con las pilas cargadas planificamos la mañana.

Arco degli Acetari

Pasando el Arco degli AcetariVenimos acompañados de la guía del National Geographic, así que decidimos empezar con una ruta marcada en la zona del Campo Marzio (Campo de Marte), nombre que dieron los antiguos romanos a la amplia y deshabitada zona que se extendía desde la colina de El Quirinal hasta el río Tíber, se utilizó para entrenamientos militares, campamentos y también para competiciones y juegos de atletismo. Empezamos visitando la Piazza Campo dei Fiori donde todas la mañanas se encuentra un mercado al aire libre, con frutas, verduras y algún que otro puesto de sombreros y souvenirs.

Desde aquí nos dirigimos a la Vía del Goberno Vecchio hasta la Via dei Banchi Nuove, para llegar a la Via dei Banco Di S. Spirito y cruzar el Tíber por el Ponte de Sant´Angelo, que está decorado con impresionantes estatuas de Bernini que muestran diferentes símbolos de la crucifixión, hasta el Castel de Sant´Angelo.

Ponte Vittorio Emmanuelle II

Volvemos sobre nuestros pasos y cruzamos de nuevo el puente, tomamos la Via del Coronari, hasta llegar al Pantheon, merece la pena sentarse un rato en la Piazza de la Rotonda, fijarse en el gentío, en los músicos de la calle, en el centurión romano que intenta hacerse una foto, en los coches de caballos y, ¡como no! entrar en el Pantheon y dejarse maravillar por su cúpula de 43 metros de diámetro. En el centro tiene una abertura circular de 9 metros de diámetro, por donde entra la luz y el agua (cuando llueve), así que también dispone en el suelo de unos cuantos agujeros para que desagüe.

Obelisco de la Piazza del QuirinaleMuy cerca, en la Piazza di Pietra, se encuentra el Templo Adriano. De ahí nos dirigimos a la Piazza di Montecitorio para ver el Palazzo Ghigi y luego, a la Piazza Colonna para ver la columna de Marco Aurelio. Tras unos cuantos pasos llegamos a la Fontana di Trevi, chulísima y llena de gente. Aquí también nos paramos un rato a deleitarnos con la roca tallada, con las enormes dimensiones y con el bullicio de la gente. Aún teníamos fuerzas para continuar, así que decidimos ir a ver El Quirinale, con unas vistas espectaculares.

Llegando la hora de comer, aprovechamos para tomarnos unos trozos de pizza con una cerveza danesa en la Paninoteca de Mimì e Cocò, y regresar al hotel a descansar un rato.

PublicLa tarde-noche continuó visitando El Trastevere, un barrio para perderse por sus callejuelas adoquinadas, lleno de tiendas de ropa, comida, restaurantes y cafés. A recomendar sin ninguna duda el local Public, en la Piazza in Piscinula nº 51. Es un sitio peculiar, con sillas, mesas y lámparas todas diferentes, nos recordó -la decoración- a la película Delicatessen. La elección de música nos pareció genial y el capuccino que nos tomamos con un croissant hicieron que nos sintiésemos muy a gusto, será un local al que volveremos como garito a frecuentar después de una dura jornada. Además, también se puede cenar y los precios son asequibles.

Vacaciones en Roma, día 1

Durante una semana Pablo y yo estaremos callejeando por Roma. Los preparativos del viaje ya resultaron muy entretenidos y emocionantes. Buscamos el vuelo con Ryanair, saliendo desde Santander, y el hotel con la agencia de viajes Ariastur, que nos facilitó un hotel muy cerca de la Piazza Navona.

Así que estamos alojados en el Hotel della Torre Argentina, que está bastante bien para lo que suelen ser los hoteles de menos de 4 estrellas aquí. Habitación muy espaciosa, techos altos, un baño enorme, muy limpio y un desayuno buffet tremendo, ¿qué más se puede pedir? Muy cerca del Palazzo Grazioli, residencia romana de Berlusconi.

Llegamos el lunes 5 de diciembre a las 18.30h. ya noche cerrada, así que dejamos las maletas y nos fuimos a la Plaza Navona a cenar. Encontramos un pequeño ristorante en una callejuela y tomamos: lasaña y tortelini con carne. No estuvo mal pero nos quedamos con gusa, así que después de callejear un poco nos tomamos un trozo de pizza caminando en la Vía del Rinascimento, y de postre un helado de tarrina de nuez en la Via del Governo Vecchio, ¡delicioso!. En esta época, la Plaza Navona ya está adornada para las fiestas navideñas y llena de tenderetes con comida, adornos para decorar el árbol, y diferentes juegos como el tiro a la diana, las carreras de caballos… ¡muy animada! Y la temperatura espectacular, 15 grados.

Piazza Navona

Mañana habrá que madrugar para ver Roma con la luz del sol.