Lanzarote, día 3: Jameos del Agua

Otro día que comienza en el paraíso… y Lorenzo haciendo las delicias. Desayuno y bikini, camino a alguna playa donde morenear un poco y disfrutar de un baño mañanero. Aprovechamos el GPS para ir marcando las rutas, así que aquí un ejemplo de dónde poder aparcar el coche y llegar a una cala nudista im-presionante, a la que se llega después de recorrer una playa que también merece mucho la pena, y paticando entre rocas se llega a varios rincones muy íntimos, donde la gente es super educada y respetuosa.

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Nos bañamos, descansamos, hacemos fotos y disfrutamos un montón. Va pasando la mañana y apretando el hambre, así que cuando empieza a cascar el sol de lo lindo y ya nuestra piel se resiente, regresamos al hotel para el almuerzo.

Después de comer y descansar un pelín, planificamos la tarde. Hoy haremos una de las rutas que marca el mapa para terminar, por la noche, en los Jameos del Agua.

ArrietaTomamos la carretera en dirección noreste, pasamos por varios pueblos de camino, desde Yaiza hasta llegar a Arrieta, pueblecito de pescadores que merece alguna que otra foto. Después continuamos desviándonos hacia Haría, donde intentamos encontrar un restaurante en el que cenar, recomendado por Gerardo y Cova… no tuvimos mucha suerte, parece que hay poca gente y los restaurantes están cerrados, así que volvemos sobre nuestros pasos hacia los Jameos para intentar cenar en el restaurante del interior.

Llegamos a las 20.30 de la noche, pagamos los 9€ de entrada e intentamos reservar mesa para cenar… está todo completo, pero el amable maître nos avisa de que – si esperamos un poco – habrá suerte. Así que decidimos comenzar la visita y maravillarnos con los Jameos con la luz nocturna, la visita al Museo de los Volcanes y los diminutos cangrejos albinos y ciegos.

Al final de la visita nos tomamos algo en el restaurante mientras esperamos la mesa, que ¡por fin llega! Hay pocos platos para elegir (4 entrantes, 4 carnes y 4 pescados, más el postre) pero suficientes para degustar una cena especial.

Nos decantamos por el pastel de cebolla al horno al estilo Lanzarote y un revuelto de salmón, setas y gambas. Como plato principal Pablo elije chipirones rellenos de salsa de langostinos pero ya no quedan, así que pide mero con mojo picón. Yo escojo lomo de salmón con salsa de espinacas… ¡qué rico, al recordarlo salivo cual perro de Paulov! Para nuestra sorpresa mientras cenamos comienza un espectáculo de música y baile típico canario. Ahí va un vídeo con una muestra de lo que amenizó la velada.


Ver Lanzarote, día 3 en un mapa más grande

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